Historia

La Iglesia parroquial de San Salvador, en Leganés, es un edificio de tipología madrileña, cuya construcción comienza en plena época de los Reyes Católicos, en el primer cuarto del siglo XVI (tal vez, incluso, a finales del siglo anterior).     El proceso constructivo del templo –que en lo que se refiere a su morfología fundamental puede situarse entre 1500 y 1720) está muy bien documentado, gracias a su riquísimo archivo parroquial, que conserva documentación desde el s. XVI al XXI.

Dedicada en un principio a la Santísima Trinidad, la parroquia del pequeño pueblo medieval pudo convertir lo que seguramente era una simple estructura de ladrillo sin pretensiones en un hermoso templo, dedicado al Santo Salvador en el misterio de su Transfiguración, que es como ha llegado hasta nosotros.

Vinculado por razones evidentes a la trayectoria artística madrileña, Leganés nació eclesiásticamente en la diócesis primada del territorio español: la archidiócesis de Toledo. Por ello fueron diversos artistas toledanos los que la visitaron en numerosas ocasiones, a las órdenes de su arzobispo. El más insigne de los arquitectos que visita nuestro templo parroquial e informa de su estado durante el s. XVII fue Bartologmé Zumbigo.

El templo queda configurado como un gran conjunto barroco en torno al primer cuarto del s. XVIII, que es cuando se realizan los retablos más modernos que el templo conserva. El artista más importante que contribuye a la unidad que observamos en su interior, vinculando arquitectura, decoración, escultura y pintura es el madrileño José Benito Churriguera que nos ha dejado aquí uno de los retablos más espléndidos de todo el barroco español: el que contemplamos en el altar mayor, y que vio la luz entre 1701 y 1707. En el centro de la composición podemos admirar el lienzo costeado por el Marqués de Leganés, en que el artista veneciano Francesco Leonardoni (1702) plasmó el misterio de la Transfiguración (fiesta titular de nuestra parroquia, el 6 de agosto de cada año). Las otras dos obras realizadas por Churriguera en Leganés hacia 1720 son los dos retablos laterales del crucero, en los cuales se advierte la progresiva e imparable evolución artística e imaginación de uno de los mejores escultores del barroco madrileño y del barroco universal.