Pastoral de la Salud

Los enfermos de la comunidad parroquial requieren nuestra atención prioritaria. Su aportación misteriosa pero eficaz a la misión y sostenimiento de la vida parroquial es impagable.

Es responsabilidad de todos que ningún enfermo o anciano de nuestro barrio se quede sin recibir la absolución y la Comunión frecuentemente si así lo desea, aunque no pueda desplazarse al templo y haya que servirle en su casa.

Es responsabilidad de toda la comunidad parroquial velar por que ninguno de sus miembros muera sin recibir los auxilios oportunos que la Iglesia ofrece en la última hora, así como animar a los enfermos y ancianos a pedir voluntariamente el sacramento de la Unción si existe alguna enfermedad grave –aunque la situación no sea terminal-, si alguien va a ser sometido a una intervención quirúrgica con anestesia total, o simplemente si la edad es avanzada (aunque no sufra ninguna enfermedad grave).

Para prestar este servicio de forma organizada y eficaz, la parroquia cuenta también con un grupo de voluntarios que se reúnen periódicamente para formarse y distribuirse la tarea de visitar a los enfermos, llevándoles incluso la Comunión a sus casas.

Cualquiera que pueda sentirse interesado en recibir o prestar este servicio, notifíquelo a los sacerdotes o a través de la oficina parroquial.